Cultiva la auténtica achicoria blanca de Milán – la variedad semi-tardía que te premia con hojas verde rubio y cabezas voluminosas, consistentes, satisfaciendo tu pasión por el cultivo.
Esta achicoria ama los climas templados y resiste bien el frío, pero teme las heladas fuertes y los períodos de hielo-deshielo. Elige posiciones soleadas o semi-sombreadas y prepara un terreno rico, drenante y con pH neutro. Un huerto prospera cuando le das lo que necesita.
Siembra entre mayo y agosto directamente en tierra: coloca las semillas a 1 cm de profundidad, a 40 cm entre líneas y 25 cm en la línea. Mantén el suelo húmedo hasta la germinación, luego riega regularmente sin encharcamientos. Abona en la siembra y una o dos veces al año con fertilizante orgánico específico para huertos. Para una horticultura consciente, confía siempre en tratamientos naturales contra insectos.
Tu cosecha llega entre septiembre y diciembre: hojas adultas, cabezas llenas, peso notable. El resultado tangible de cultivar con tus propias manos.